A 195 años de Salsipuedes: reafirmamos el compromiso con la memoria, la verdad y los derechos de los pueblos indígenas

El pasado 11 de abril participamos de una actividad conmemorativa por el Día de la Nación Charrúa y la Identidad Indígena, una fecha de profundo significado para nuestro país, que invita no solo a recordar, sino también a reflexionar y comprometernos con el presente y el futuro.
A 195 años de la masacre de Salsipuedes, reafirmamos la necesidad de asumir con honestidad una verdad histórica que durante décadas fue negada o invisibilizada. Este hecho marcó profundamente la construcción del Uruguay, dejando heridas que aún hoy interpelan a la sociedad en su conjunto.
Lejos de ser un episodio del pasado, la identidad indígena continúa viva en nuestro territorio. Persiste en las familias, en las prácticas culturales, en los saberes y en la memoria colectiva que se transmite de generación en generación. Reconocer esta continuidad es un paso fundamental hacia una sociedad más justa y consciente de su historia.
En la actividad se destacó también la importancia de los avances logrados en los últimos años, como la mayor visibilidad de la temática indígena, el surgimiento de colectivos que reivindican su identidad y la apertura de espacios académicos que abordan estas realidades desde una mirada contemporánea.
Sin embargo, aún quedan desafíos importantes. Entre ellos, la ضرورة de incorporar de forma integral la verdadera historia de los pueblos indígenas en los programas educativos, así como avanzar en el reconocimiento pleno por parte del Estado de la continuidad indígena en el país.
En este sentido, se reiteró la importancia de impulsar herramientas como la ratificación del Convenio 169 de la OIT, clave para garantizar derechos colectivos y fortalecer el reconocimiento de los pueblos originarios.
Asimismo, se puso en valor el rol fundamental de las mujeres indígenas, quienes han sido históricamente portadoras de la memoria, del cuidado de la vida y de la transmisión de saberes. Su aporte ha sido central para la continuidad cultural y social de las comunidades.
A casi dos siglos de Salsipuedes, el mensaje es claro: no estamos hablando de un capítulo cerrado, sino de pueblos vivos, con memoria, dignidad y derecho a su lugar en la historia y en el futuro del país.
Por eso, no solo recordamos. También reafirmamos nuestro compromiso con la verdad histórica, con el reconocimiento y con la construcción de un Uruguay más inclusivo, que abrace plenamente su diversidad y su identidad.




