Canasta Higiénica Menstrual

16.01.2026

La ampliación de derechos y el acceso a productos de primera necesidad, que obtienen los/as beneficiarios/as de la Tarjeta Uruguay Social (TUS), con la ampliación con la "Canasta higiénica menstrual", es necesaria en la construcción de una población de ciudadanos con mayor equidad entre sus miembros.

Mag. en sociología Nicolás Bruno Guedes
Mag. en sociología Nicolás Bruno Guedes

"La canasta higiénica menstrual" beneficiara a una población menstruante en el rango de edad 12 a 50 años, donde la biología construye los extremos de la edad de quien son beneficiarios/as.

La población menstruante abarca tanto mujeres Cis cómo a hombres trans, los cuales deben ser beneficiados para poder desarrollar su vida profesional, familiar y social, sin las limitaciones de acceso o la falta de estos productos de uso higiénico básico, por su biología. Que, como individuos sociales en sociedades Occidentales del siglo XXI, no estamos limitados solamente a lo biológico. Sí no a la construcción de individuos sociales, y tanto individuales como grupales, de las distintas sociedades habitadas. También esta construcción pasa por lo que sentimos con el cuerpo que habitamos, y cómo queremos y deseamos relacionarnos con ese otro externo a nosotros. La diferenciación entre sexo y género es importante remarcarlo, por qué después de siglos de ocultamiento, de luchas de poder ser en lo intimo y en lo público quienes sienten que es cada individuo, se trata de una necesidad emocional, espiritual e irracional por que nos habla del ser primario. Que ha sido cuartado en occidente por segregaciones, miedos de rechazo por parte de los núcleos más primarios como son la familia, la posibilidad de perdida de trabajo y estigmatización de las distintas sociedades que habitaban estos ciudadanos, que en la realidad no podían ser ciudadanos como el resto, por no acceder a expresar sus identidades.

La construcción del género es claramente cultural y social, nuestra cultural occidental se ha nutrido de investigadores y pensadores que han llevado al conocimiento estas afirmaciones, como lo fueron el antropólogo C. Lévi- Strauss, que se encargó en lo largo de su trayectoria como investigador, describir como se formaban las relaciones de los distintos individuos en grupos étnicos que vivían como lo hacían sus antepasados desde hace muchos siglos atrás. O los trabajos M. Foucault, con sus trabajos de sexualidad y cuerpo, mostrándonos como el poder fue quien moldeo y ejerció convirtiendo lo aceptable, y todo lo que estaba por fuera de esos cánones, era juzgado y marginado. Las sociedades convertían ciudadanos de primera, y ciudadanos de tercera, dentro de una misma sociedad, la heteronorma moldeaba y juzgaba a cada individuo, que debía ser productivo, y moldeable a lo deseado por el sistema. La filosofa J. Butler, en los 90´, nos habla de la construcción de género, re afirmando lo que autores mencionados en este texto, y los que quedaron afuera para no abrumar al lector de estas líneas, que la cultura moldea, y como las sociedades, la cultura se transforma y mutua. 

Los avances en la conquista de derechos de las personas que no entran en los parámetros de la heteronorma, son una muestra de que esa desigualdad cultural por siglos de negación de existencia, a través de políticas y cambios culturales y sociales, llevan paso a paso a una igualdad entre los ciudadanos, para que en la practica todos tengan los mismos derechos, y puedan optar por construir sus vidas en sociedades libres, siendo reflejo de una forma de gobiernos democráticos y constitucionales.

Mag. en sociología Nicolás Bruno Guedes.

e-mail: nico.bruno.guedes@gmail.com