Acompañamos dos experiencias que demuestran el valor de la organización comunitaria y la inclusión social

En el marco de nuestra agenda territorial, visitamos dos iniciativas que reflejan el enorme potencial de la organización colectiva para generar oportunidades, fortalecer el tejido social y mejorar la calidad de vida de las personas.
La primera parada fue en La Pascua, una institución que desde hace años desarrolla un valioso trabajo con niños, niñas, adolescentes y familias de La Cruz de Carrasco.
La visita retoma un compromiso asumido durante el Despacho Móvil que realizamos el año pasado en el barrio, instancia en la que numerosos vecinos y vecinas manifestaron su preocupación por las consecuencias que tuvo el traslado de la institución desde su anterior ubicación. El local donde funcionaba originalmente era un punto de referencia para la comunidad, con mayor accesibilidad y una amplia participación en las actividades que allí se desarrollaban.
Actualmente, La Pascua funciona en un predio ubicado más hacia el interior del barrio, donde las dificultades de seguridad y convivencia han repercutido en la asistencia y participación de la comunidad. Durante el encuentro intercambiamos sobre esta realidad y sobre los desafíos cotidianos que enfrenta la institución para continuar brindando un espacio de contención, educación y encuentro.
También conocimos los proyectos que tienen por delante. En los próximos meses comenzarán una obra que permitirá mejorar las instalaciones, especialmente la cocina y otros espacios de uso común, además de avanzar en la construcción de nuevos salones para ampliar las actividades destinadas a los niños, niñas y adolescentes de la zona.
Reafirmamos nuestro compromiso de seguir acompañando este proceso y de continuar apoyando a quienes, desde el trabajo comunitario, construyen oportunidades para cientos de familias.
Posteriormente visitamos la Cooperativa Hamabi, una experiencia pionera que combina inclusión social, trabajo cooperativo y acceso a la vivienda para personas que atraviesan procesos de atención en salud mental.
Hamabi nació a partir del impulso de personas que tuvieron procesos de internación en el Hospital Vilardebó y que decidieron organizarse para construir un proyecto de vida basado en el trabajo y la autonomía. Hoy funcionan como cooperativa de trabajo y gestionan un lavadero donde procesan la ropa del propio hospital, generando empleo e ingresos para sus integrantes.
Además, impulsan una de las primeras cooperativas de vivienda del país integrada por personas con estas características. Durante la recorrida visitamos el predio donde construirán sus hogares, un terreno cuya adjudicación fue posible gracias a un proceso que acompañamos desde la Agenda Ciudadana.
El año pasado recibimos a los integrantes de Hamabi, quienes nos plantearon las dificultades que enfrentaba el expediente para la asignación del terreno. A partir de ese momento articulamos gestiones junto a los ediles Ricardo González y Néstor Delgado en la Junta Departamental de Montevideo, contribuyendo a que el trámite avanzara hasta concretarse la aprobación de la enajenación del predio a favor de la cooperativa.
Mientras se preparan para comenzar la construcción de las viviendas, desarrollan en ese mismo espacio distintas iniciativas de economía solidaria, como la venta de ropa, muebles y otros artículos donados. Los recursos obtenidos les permiten complementar el financiamiento de la obra y fortalecer la sostenibilidad del proyecto.
Experiencias como Hamabi demuestran que es posible abordar la salud mental desde una perspectiva integral, promoviendo la inclusión, el trabajo, la vivienda y la participación comunitaria. Son iniciativas que merecen ser respaldadas y multiplicadas, porque ponen en el centro la dignidad de las personas y la construcción colectiva de un futuro con más oportunidades para todos.




