Casavalle: construir una sociedad donde nadie quede al costado del camino

08.11.2026

Participamos del encuentro del papa León XIV con la comunidad de Casavalle, en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, una jornada que nos dejó importantes reflexiones sobre la realidad social de nuestro país y los desafíos que tenemos como sociedad.

Durante su visita, el Papa puso en el centro de su mensaje algunas de las problemáticas que atraviesan la vida cotidiana de miles de uruguayos: la pobreza, la desigualdad, la inseguridad, las dificultades de acceso a la educación y las situaciones de vulnerabilidad que afectan especialmente a niños, niñas y familias.

A partir de la parábola del buen samaritano, León XIV nos invitó a reflexionar sobre la indiferencia frente al sufrimiento de los demás. Nos recordó que no podemos acostumbrarnos a que haya niños que no concurran a la escuela por miedo, familias que no tengan garantizada la alimentación o personas que vivan situaciones de violencia y exclusión.

Una de las definiciones más significativas de su mensaje fue el llamado a trabajar unidos: «La Iglesia, la comunidad civil y el Estado». Una reflexión que pone de manifiesto la importancia de articular esfuerzos y asumir responsabilidades colectivas frente a las desigualdades.

La solidaridad y el compromiso comunitario son fundamentales, pero también lo es la responsabilidad de las instituciones públicas de garantizar derechos, generar oportunidades y construir condiciones de vida dignas para toda la población.

La visita también permitió conocer experiencias de organización y compromiso territorial que muestran la importancia de construir comunidad, fortalecer los vínculos y acompañar a quienes más lo necesitan. En ese camino, la historia del padre Cacho fue recuperada como ejemplo de cercanía, encuentro y trabajo junto a los sectores más vulnerables.

Nos quedamos con una de las ideas centrales que atravesó el encuentro: la necesidad de construir una ciudad donde nadie sea excluido y donde el lugar de nacimiento o las condiciones sociales no determinen las oportunidades de las personas.

La realidad de Casavalle nos interpela como sociedad y nos recuerda que la construcción de un país más justo requiere compromiso, presencia territorial, políticas públicas y trabajo colectivo.

Porque una sociedad más justa no se construye pasando de largo frente a las dificultades de los demás, sino involucrándonos y trabajando para transformar esas realidades.

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