León XIV en Uruguay: el diálogo, la dignidad humana y el bien común como desafíos de nuestro tiempo

07.11.2026

Participamos de la histórica jornada de recibimiento del papa León XIV en Uruguay, una instancia que reunió a autoridades nacionales, representantes de distintos ámbitos de la sociedad y referentes institucionales, en el marco de su primera visita apostólica a nuestro país.

El encuentro en Plaza Independencia estuvo marcado por dos discursos que dejaron importantes reflexiones sobre el presente y el futuro de nuestras sociedades: las palabras del papa León XIV y el mensaje del presidente de la República, Yamandú Orsi.

Uno de los aspectos más significativos del discurso del Pontífice fue su referencia a José Artigas y al Éxodo del Pueblo Oriental. Recuperando el pensamiento artiguista, recordó que la autoridad emana de la comunidad y que su ejercicio implica una responsabilidad frente al pueblo. Una concepción de la política vinculada al servicio, la participación ciudadana y la construcción del bien común.

También puso sobre la mesa cuestiones centrales para cualquier proyecto de sociedad: las desigualdades económicas, la pobreza, el acceso a la salud, la educación y el trabajo digno. Señaló que la generación de riqueza y el desarrollo económico deben traducirse en oportunidades concretas para todas las personas, sin que nadie quede relegado.

En esa misma línea, destacó que la dignidad humana no puede medirse por la capacidad de producir, trabajar o valerse por sí mismo. Una reflexión que interpela directamente a las políticas públicas y al papel de las instituciones en la protección de quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

Por su parte, el presidente Yamandú Orsi hizo referencia a algunos de los principales desafíos que enfrenta Uruguay: la pobreza infantil, los problemas de salud mental, especialmente entre niños y adolescentes, y la soledad de las personas mayores. También reivindicó el trabajo, la solidaridad y la construcción de una sociedad donde las diferencias puedan transformarse en espacios de encuentro.

Ambos discursos coincidieron en la importancia del diálogo, la convivencia democrática y la búsqueda de soluciones pacíficas frente a los conflictos. En un escenario internacional atravesado por guerras, enfrentamientos y profundas divisiones, la defensa de la paz y la cooperación adquiere una relevancia particular.

La jornada dejó planteada una reflexión que trasciende lo religioso y convoca al conjunto de la sociedad: el desarrollo de un país no puede medirse únicamente por sus indicadores económicos, sino también por las oportunidades que ofrece, por la forma en que cuida a su gente y por su capacidad de construir una vida digna para todos.

Participar de este encuentro fue también una oportunidad para escuchar, reflexionar y reafirmar la importancia de una política comprometida con las personas, la justicia social, la solidaridad y el bien común.

Construir futuro implica poner siempre a las personas en el centro de nuestras decisiones.

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