Participamos en una jornada departamental sobre la problemática de la garrapata

Ayer participamos de la Jornada Departamental sobre la Garrapata, organizada por la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca de la Junta Departamental de Durazno, una instancia que reunió a productores, profesionales, autoridades nacionales y departamentales y público en general para analizar una problemática que continúa siendo uno de los principales desafíos sanitarios de la ganadería uruguaya.
La jornada, realizada en el Espacio Cultural Durazno, tuvo como eje una mirada técnica de análisis sobre la problemática de la garrapata y contó con la participación de destacados referentes vinculados a la sanidad animal. Entre los expositores estuvieron el doctor Carlos Fuellis, del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP); el ingeniero agrónomo Carlos María Uriarte, exministro de Ganadería, Agricultura y Pesca; y el doctor Gonzalo Suárez, grado 5 de la Cátedra de Farmacología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de la República.
Para nosotros, participar de este tipo de espacios es especialmente importante porque permite acercarnos a quienes viven cotidianamente esta problemática en el territorio y conocer de primera mano las dificultades que enfrenta el sector productivo.
Una problemática sanitaria y productiva
La garrapata bovina, particularmente Rhipicephalus (Boophilus) microplus, constituye una de las principales amenazas sanitarias para la ganadería uruguaya. Además de afectar directamente a los animales, está asociada a enfermedades como la tristeza parasitaria y genera pérdidas productivas y económicas.
De acuerdo con el MGAP, el abordaje requiere una estrategia integral que combine planificación, vigilancia, diagnóstico, control sanitario, uso responsable de los productos veterinarios y asesoramiento profesional.
En este sentido, el Plan Nacional de Lucha contra la Garrapata 2025-2030, impulsado por el MGAP a través de la Dirección General de Servicios Ganaderos, plantea precisamente una estrategia que va más allá de la aplicación de productos: incorpora educación sanitaria, monitoreo, control de movimientos, investigación y trabajo conjunto entre el Estado, los productores, los profesionales y las instituciones vinculadas al sector.
La resistencia, uno de los grandes desafíos
Uno de los aspectos que adquiere cada vez mayor relevancia es la resistencia de las garrapatas a determinados principios activos.
El MGAP ha señalado que la resistencia se desarrolla progresivamente cuando las poblaciones menos sensibles sobreviven a los tratamientos y continúan reproduciéndose. Por eso, repetir sistemáticamente un mismo grupo químico puede terminar reduciendo su eficacia y haciendo más complejo y costoso el control.
La estrategia actual apunta, por lo tanto, a tomar decisiones sanitarias basadas en información, realizar los diagnósticos correspondientes y trabajar junto a los profesionales veterinarios para definir los tratamientos más adecuados para cada establecimiento.
También resulta fundamental actuar antes de que la presencia de garrapatas sea evidente. Según el MGAP, la primera generación del ciclo anual comienza entre julio y agosto y constituye una etapa especialmente importante para intervenir, porque reducir la población en ese momento permite disminuir las generaciones posteriores.
Un problema que requiere compromiso colectivo
La lucha contra la garrapata no depende de una única herramienta ni de un único actor. Requiere coordinación entre productores, veterinarios, organismos públicos, instituciones académicas y todos quienes forman parte de la cadena ganadera.
Desde nuestro lugar, entendemos que estas instancias de intercambio son fundamentales para escuchar, conocer las distintas realidades del territorio y contribuir a generar políticas públicas que acompañen al sector productivo.
La participación en esta jornada nos permitió acercarnos a una problemática que tiene consecuencias sanitarias, productivas y económicas, y reafirmar la importancia de seguir fortaleciendo el trabajo conjunto para encontrar soluciones sostenibles.
El desafío es continuar avanzando hacia un control más eficiente de la garrapata, reducir el impacto de la tristeza parasitaria, enfrentar el problema de la resistencia y promover un uso responsable de los medicamentos veterinarios, cuidando al mismo tiempo la producción, los animales y la calidad sanitaria que Uruguay necesita para sostener sus mercados.
Seguimos participando y escuchando en el territorio, porque construir mejores respuestas para nuestra producción requiere conocimiento, diálogo y trabajo colectivo.




