Realidades y Desafíos Municipales

En el programa 14 de Mano a Mano recibimos a Patricia Soria, alcaldesa del Municipio B, y a Matilde Palermo, alcaldesa del Municipio F, para conversar sobre los desafíos de la gestión municipal, las diferencias entre los territorios y la importancia de seguir fortaleciendo la descentralización en Montevideo.
Partimos de una realidad que conocemos: Montevideo no es una ciudad homogénea. Cada municipio tiene características, necesidades y dinámicas propias, y gobernar desde la cercanía implica conocerlas y trabajar sobre ellas.
El Municipio B concentra una enorme población en tránsito y buena parte de la actividad institucional, educativa, cultural y turística de la ciudad. Por allí pasan diariamente cientos de miles de personas, lo que genera desafíos particulares en materia de limpieza, mantenimiento y cuidado de los espacios públicos.
El Municipio F, en cambio, presenta una realidad territorial mucho más extensa y diversa, con importantes niveles de pobreza, numerosos asentamientos y fuertes demandas vinculadas a infraestructura, saneamiento, vialidad, iluminación y servicios. Allí también conviven barrios consolidados con zonas de creciente población y una importante ruralidad que forma parte de la identidad del territorio.
Conversar sobre estas diferencias nos permitió poner sobre la mesa una discusión central: cómo profundizar la descentralización y cómo lograr que los gobiernos locales tengan las herramientas necesarias para responder a las necesidades de sus vecinos y vecinas.
Más cercanía, más recursos
Uno de los temas que abordamos fue la posibilidad de crear nuevos municipios en Montevideo.
La experiencia de Patricia y Matilde muestra que la discusión no pasa solamente por aumentar el número de municipios, sino por fortalecer los que ya existen. Hoy todavía existe un importante desconocimiento sobre qué hacen los gobiernos municipales y cuál es su papel dentro de la estructura departamental.
Por eso, antes de pensar en una nueva división territorial, aparece como desafío profundizar la participación y generar mayor identidad y pertenencia. Al mismo tiempo, resulta fundamental acercar los servicios y los equipos técnicos a los barrios.
En ese sentido, se planteó la necesidad de contar con más centros comunales y más recursos humanos, para que las propuestas que surgen desde los municipios puedan efectivamente llegar al territorio.
La cercanía es una de las principales fortalezas de los gobiernos municipales: es allí donde los vecinos y las vecinas llegan con sus problemas, plantean sus necesidades y esperan respuestas concretas.
Mujeres, cuidados y autonomía económica
También conversamos sobre las políticas dirigidas a las mujeres y sobre el papel que tienen los municipios en la construcción de redes de apoyo.
En el Municipio B se viene trabajando desde hace años con una perspectiva de género, en un territorio que además recibe a una parte importante de la población migrante que llega al país. Muchas mujeres llegan sin redes familiares ni sociales y deben afrontar simultáneamente el trabajo, la formación y las tareas de cuidado.
Por eso se impulsan espacios de cuidados para mujeres jefas de hogar, priorizando a mujeres migrantes, como una forma de facilitar su acceso al empleo y a la capacitación.
En el Municipio F, uno de los programas destacados fue Emprende F, mediante el cual se apoya económicamente a mujeres para desarrollar sus propios emprendimientos. En este período se duplicaron los recursos destinados a esta iniciativa, permitiendo la compra de máquinas, materiales y herramientas de trabajo.
También se destacó el trabajo con más de 100 emprendedoras y las ferias como espacios que no solamente permiten generar ingresos, sino también construir vínculos y fortalecer las redes entre mujeres.
Educación, cultura y territorio
La educación apareció como otro de los grandes ejes de la conversación.
Desde el Municipio B, el programa "A mi escuela, a mi barrio" trabaja con escuelas del territorio mediante talleres, actividades y paseos culturales. Desde el Municipio F se desarrollan propuestas vinculadas al teatro de mesa, cuentos, visitas al Rincón del Bañado, protección animal, reciclaje y otras experiencias destinadas a niños, niñas y adolescentes.
También hablamos de las huertas comunitarias, del aprovechamiento del compost y de la posibilidad de generar intercambios entre escuelas de distintos municipios.
Creemos que allí existe una oportunidad muy valiosa: que niños, niñas y vecinos puedan conocer otras realidades de Montevideo, visitar espacios culturales, educativos y naturales y generar vínculos entre territorios que muchas veces parecen muy distantes.
En esa misma línea, conversamos sobre la posibilidad de fortalecer los intercambios turísticos y culturales entre municipios, aprovechando las características particulares que tiene cada uno.
Participación ciudadana
Otro de los puntos centrales fue el papel de los Concejos Vecinales y del Presupuesto Participativo.
Este año tendremos nuevamente elecciones de Concejos Vecinales y un nuevo proceso de Presupuesto Participativo, previsto para el 8 de noviembre. Son procesos que requieren un enorme trabajo de articulación entre los municipios, los equipos técnicos y los propios vecinos y vecinas.
Los Concejos Vecinales tienen un rol fundamental como representantes de la comunidad y cuentan con importantes potestades para convocar a autoridades nacionales, departamentales y policiales.
Por eso consideramos fundamental que su participación no sea meramente formal. La experiencia muestra que cuando los Concejos Vecinales tienen un vínculo activo con el territorio, sus aportes ayudan a mejorar las decisiones y a identificar problemas que requieren respuestas interinstitucionales.
También existe un desafío: sostener la participación en el tiempo. Al tratarse de una tarea honoraria, es necesario acompañar y fortalecer permanentemente a quienes asumen ese compromiso.
Gobernar desde el territorio
La conversación con Patricia Soria y Matilde Palermo nos permitió conocer de primera mano las dificultades y las oportunidades que existen en los gobiernos locales.
Hablamos de recursos, funcionarios, participación, seguridad, educación, ambiente, género, cultura, turismo y de la necesidad de articular entre los distintos niveles de gobierno para que las respuestas lleguen efectivamente a quienes viven en cada barrio.
Porque descentralizar no significa solamente dividir un territorio en municipios. Descentralizar es acercar el Estado, escuchar a la comunidad y construir respuestas desde el lugar donde suceden los problemas.
Seguimos convencidos de que estos espacios de conversación son necesarios. Sin eslóganes ni estridencias, poniendo los temas sobre la mesa y escuchando a quienes tienen responsabilidades concretas de gestión, podemos aportar a que la ciudadanía conozca mejor cómo funciona Montevideo y cuáles son los desafíos que tenemos por delante.
